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¿Y ahora qué…? A Vueltas con el Despido Improcedente, por Mario Quintela

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Posted septiembre 13, 2012 by Colaboradores Externos in ARTÍCULOS

Hoy contamos con el placer de publicar un artículo realizado por Mario Quintela, experto en ámbitos como la Consultoría jurídica, el Derecho Empresarial, Societario, 

Procesal Civil, así como en la Contratación Internacional y Mercantil. Actualmente ejerce sus funciones como  Abogado Responsable del Área Jurídica en Fundesem. Si quieres conocer más de nuestro invitado del día te invitamos a visitar su perfil profesional en Linkedin: http://es.linkedin.com/pub/mario-quintela/2b/6b0/482

Ya han pasado unos meses desde la publicación de la consabida Reforma Laboral, la cual ha dejado como principal consecuencia océanos de tinta comentando la misma. Recordemos que, en su momento, no había día en que nos bombardeasen con información sobre los aspectos más chocantes o novedosos de la misma, y seguida de la mencionada información, innumerables “post” salían a la luz firmados por referentes más o menos acreditados que desmenuzaban cada una de las medidas.

No obstante, el tiempo pasa; no se detiene ante nada ni ante nadie y ni tan siquiera nos permite tomarnos un respiro para que podamos digerir las cosas de una forma más o menos diluida. En este sentido, sorprende como una de las medidas, a juicio de quien escribe estas líneas, más controvertidas y que estaba destinada a generar más ampollas entre la clase trabajadora, haya pasado con poco menos que unos cuantos revuelos.

Con esto, me refiero a lo que fue la reducción de las indemnizaciones en los despidos improcedentes. El gobierno, dentro de las medidas para “reducir la dualidad laboral y hacer más atractiva la contratación indefinida”, incorporó una reducción sustancial de las cantidades a percibir en caso de un trabajador despedido de forma improcedente. En el momento de su publicación todo hacía presagiar una fractura social, la cual finalmente quedo en determinadas movilizaciones por parte de los sindicados. Ahora que el tiempo ha permitido erosionar cualquier atisbo de rebelión social por la Reforma Laboral, estando la misma más que digerida, cabe recordar la importancia del nuevo cómputo de la indemnización en caso de despidos improcedentes, máxime porque como he dicho, fue una medida transcendental pero que la misma quizás se vio sombreada por el global de la Reforma Laboral.

¿Pero porqué conviene recordar ahora su importancia?

Sencillamente, porque con la prima de riesgo española en máximos históricos, con España al borde de un rescate por parte del BCE y con la creciente y desbocada tasa de desempleo entre la población activa; es claro que más que nunca todos los trabajadores por cuenta ajena tenemos bajo nuestras cabezas la Espada de Damócles del despido, la cual en cualquier momento puede caer sobre nosotros.

La principal novedad, es que la indemnización por despido improcedente se reduce a 33 días por año de servicio, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año, con un máximo de 24 mensualidades. Se elimina, así, la tradicional indemnización de 45 días de salario por año de servicio con un máximo de 42 mensualidades. Asimismo, el abono de la indemnización determinará la extinción del contrato de trabajo, que se entenderá producida en la fecha del cese efectivo en el trabajo.

En este sentido, cabe traer a colación la nueva redacción del artículo 56.1 ET, en la redacción dada por el artículo 18.Siete RDL 3/2012[i]. Este artículo se traduce en una indemnización de 33 días de salario por año de servicio con el tope de 24 mensualidades, salvo en los contratos ordinarios anteriores a la entrada en vigor de la Ley en donde el empleado recibirá una indemnización de 45 días computada hasta el día 12/02/2012 y de 33 días por año trabajado o de servicio desde el día 12/02/2012. En cualquier caso, el límite será siempre de 24 meses de indemnización. Esto es más visible con el ejemplo expuesto.

La nueva regulación supone pues una drástica bajada de los costes sociales, con el fin de fomentar por parte de las empresas la movilidad de los trabajadores, y por ende, las contrataciones. A esta medida han seguido otras que podrían ser merecedoras de futuros artículos de opinión tales como la eliminación de los salarios de tramitación, la eliminación de la autorización administrativa para el despido colectivo, etc.

La principal intención por parte del Gobierno, era crear suficientes elementos dinamizadores del mercado de trabajo que hasta la fecha no parecen haber dado resultado. A los hechos nos remitimos, en donde el número de personas en situación legal de desempleo alcanzó en agosto la cifra dramática de 4.625.634 de parados, o lo que es lo mismo, casi 500.000 personas más que en el mismo periodo de 2011.

Dicho esto, la medida en si a pesar de ser un revulsivo, lo único que ha provocado son mayores desigualdades frente a los afectados por la normativa anterior así como añade mayores complejidades a la hora de calcular la indemnización de un trabajador a fecha de hoy.

No obstante, seguramente, y si continuamos con la espiral que se emprendió a finales de verano, será una de las medidas, dentro de la propia Reforma Laboral, que vuelva a saltar a la palestra de la actualidad.


[i] “la indemnización por despido improcedente de los contratos formalizados con anterioridad a la entrada en vigor se calculará a razón de 45 de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios anterior a dicha fecha de entrada en vigor y a razón de 33 días de salario por año de servicio por el tiempo de prestación de servicios posterior. El importe indemnizatorio resultante no podrá ser superior a 720 días de salario, salvo que del cálculo de la indemnización por el periodo anterior a la entrada en vigor del RDL 3/2012 resultase un número de días superior, en cuyo caso se aplicará éste como importe indemnizatorio máximo, sin que dicho importe pueda ser superior a cuarenta y dos mensualidades, en ningún caso.”


Autor

Colaboradores Externos


One Comment


  1.  
    Víctor Cremades Erades

    Mario, totalmente de acuerdo con tu apreciación de que esta medida, en los tiempos que corren determina unas mayores desigualdades y una situación más crítica de los trabajadores, que tras el despido pasan al paro con menos recursos para hacer frente a unos meses, o incluso años muy duros que los esperan.
    Sólo hacerte también una salvedad en lo que comentas en el límite de la indemnización de 720 días (me consta que no lo has puntualizado para no liar más la madeja y hacer más fácil la cimprensión de la situación transitoria) , pues bien, esta limitación opera salvo que el cálculo por la indemnización sea superior a esos 720 días contados hasta el 12 de febrero. En ese caso ese sería el límite para ese caso.
    Lo que sí que está ocurriendo, y que de alguna manera complica la situación aún más de los trabajadores es que no se están pagando las indemnizaciones. Se despide por razones económicas y se deja sin el abono de la indemnización obligando al trabajador a ir a los tribunales y ver que ocurrirá transcurridos unos meses. Verdaderamente se están viendo situaciones muy críticas. En resumen, enhorabuena por el artículo.





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