La nueva generación de Recursos Humanos

 

TECNOESTRÉS: una forma sutil de enfermedad.

0
Posted octubre 2, 2013 by Greg in ARTÍCULOS

Tecnoestrés-300x170

Quisiera hacerle una pregunta estimada-o visitante del Blog; mientras lee este post, ¿cuántas ventanas tiene abiertas en su ordenador? ¿Hace cuánto que revisó si había llegado a su correo mensajes nuevos? ¿Cuántas veces lo revisa a lo largo de su jornada? ¿Y cuánto tiempo ha pasado desde que no mira su móvil/tablet mientras termina esa tarea que se está demorando toda la mañana?

Quizá alguno de los lectores se sienta identificado con esta situación. Comenzamos la jornada con unos objetivos: debemos presentar el informe a una determinada hora, hacer un número determinado de visitas o llamadas, realizar a tiempo las entrevistas o citas programadas, etc. Sin embargo, el desarrollo de la jornada se complica de modo que, no sólo no llegamos a los objetivos planteados, sino que acabamos la jornada fatigados física y mentalmente y con un cierto sentimiento de falta de productividad.

En el desarrollo de esta situación tiene un valor capital un concepto cada vez más empleado por los estudiosos de la prevención de riesgos psicosociales. Se trata del concepto de tecnoestrés, acuñado por primera vez por el psiquiatra Craig Brod en 1984 y que definió como “una enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable”. La aparición y evolución de las TICs ha llevado íntimamente aparejado el desarrollo de un conjunto de respuestas, conductas y estrategias de respuesta diferentes para cada individuo, de modo que para algunos trabajadores la aparición de estas tecnologías ha supuesto un impacto realmente negativo en su vida diaria.

Tal como se desprende de los trabajos de Salanova et al., de 2007, el término tecnoestrés recoge varias dimensiones. Por un lado, tendríamos la tecnoansiedad, más común hace unos años, y que sería el sentimiento de tensión y malestar por el uso presente o futuro de las tecnologías, unido a la aparición de pensamientos distorsionados sobre la propia capacidad. La tecnoadicción sería su opuesto; hablaríamos en este caso de personas realmente “enganchadas” a las tecnologías que viven por y para ellas.

Existe una tercera dimensión, la tecnofatiga, más próxima a los ejemplos descritos al inicio del post. La podemos entender como una agitación nerviosa acompañada de fatiga y cansancio por el uso continuado de las tecnologías. Salanova habla también de una “fatiga informativa”, que se caracteriza por una sobrecarga informativa cuando utilizamos internet de modo que nuestra capacidad para discriminar, asimilar y estructurar información se ve afectada.

En el día a día esta tecnofatiga produce malestar psicológico: falta de concentración, irritación, nerviosismo, ansiedad… Así como problemas físicos: afectación de la duración y calidad del sueño, dolores musculares, entumecimiento, problemas vertebrales o de visión, etc. Pero las TICs también nos llevan a manejar mucha información al mismo tiempo, haciendo que consultemos de forma obsesiva el e-mail, el móvil o naveguemos por internet sin rumbo, saltando de una tarea a otra sin llegar a finalizar en plazo muchas de ellas, por lo que tanto la cantidad como la calidad de nuestro trabajo se resiente.

Como responsables del capital humano de nuestras organizaciones debemos conocer, identificar y actuar sobre estas variables ya que, de no hacerlo, la productividad, resultados y bienestar de nuestra organización se verán afectados. El Equipo de Investigación WONT (Work, Organization & New Technologies) de la Universitat Jaume I ofrece en red y de manera gratuita el Cuestionario RED-Tecnoestrés, que detecta no sólo el fenómeno del tecnoestrés sino sus antecedentes y consecuencias a nivel socioemocional, por lo que es un buen recurso para conocer la prevalencia  de este fenómeno entre nuestros empleados.

Cada vez que se ha producido un gran cambio o mejora tecnológica, la sociedad se ha visto obligada a adaptarse. Las nuevas tecnologías de la información ofrecen la posibilidad de realizar muchas tareas en el mismo espacio de tiempo. La jornada laboral no aumenta, pero en cambio debemos atender a más y más estímulos y manejar más herramientas.

Existen estrategias individuales de afrontamiento de la situación de tecnoestrés que pasan por una mejor formación, planificación de objetivos, búsqueda de apoyo o la necesidad de marcar tiempos desconectando dispositivos fuera del entorno laboral. También se han descrito estrategias a nivel organizacional, como un rediseño de los recursos puestos a disposición de los trabajadores o una disminución de las demandas tecnológicas a los empleados.

Aunque todo esto pueda ser efectivo, como recursos humanos debemos plantearnos si la búsqueda obsesiva de empleados capaces de manejarse ágilmente con las tecnologías no va en detrimento, a la larga, de la calidad de su trabajo. Escribir una buena novela, cocinar un plato sabroso o diseñar una obra de arte no se diferencian mucho entre sí; todas han requerido lo mismo: tiempo y dedicación.

 

 

 

 

Para más información sobre estos temas recomendamos:

-Salanova, M. et al. Tecnoestrés: concepto, medida e intervención psicosocial. 2007. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

-Martínez Selva, J.M. Tecnoestrés. 2011. Editorial Paidós.

-Blanch Ribas, J.M. Bienestar Laboral y Organizaciones Saludables. 2013. Notas y apuntes, Curso de Verano CEU Abat Oliba.


Autor

Greg


0 Comments



Be the first to comment!


Leave a Response


(required)

 
GUÍA DE RRHH
 
  • rrhh indicadores
  • portales búsqueda empleo rrhh